PeCado De AmOr

Mordí sus venas;
su sangre se deslizaba por mis labios como si de agua tibia se tratara. Metal líquido...
El sabor de su vida llegó a mi boca. Le robé el aliento, y entré en un profundo estado de extasis.
¿Mis manos?- me pregunté. ¡Abiertas, descuartizadas, abiertas y ensangrentadas!
Las puertas de mi Soledad golpean en los espejos del viento; y todas las hojas nacidas de la Naturaleza, que velan en torno sobre esta luz, son de tristeza y ansiedad.



Egregia dijo
Muy bueno! Sigue escribiendo...y olvidate de lo que te ha dicho Laura. Ni siquiera ha dejado su blog, a saber lo que escribe :P
Iré pasando por aqui ;)
Muacks!
29 Marzo 2007 | 12:23 AM